Sin ambición no se hacen conquistas, no se descubren tierras, NO SE CREAN NEGOCIOS.
La ambición es la raíz de toda realización
La gente siempre siente ambivalencia con respecto a la ambición. La consideramos peligrosa y sin embargo esencial. No aprobamos a los que abusan de ella, pero desechamos a los que no la sienten. Nos parece que tener muy poca es una falla y tenerla en exceso es un pecado. Sentimos que la ambición es combustible, una forma de energía que nos puede traer gloria inmortal pero puede también destruirnos para siempre, según como la usemos. Dicho sencillamente, la ambición es lo que nos hace mover. La ambición es el espíritu de lucha que nos impulsa a tratar de lograr algo que vale la pena.